Lautaro atraviesa un presente turbulento, su mente está tomada por inseguridades que no logra ordenar ni resolver. Cuando un terremoto sacude la ciudad, queda paralizado, pero el verdadero quiebre ocurre en su interior. Ese impacto despierta temblores más profundos, arrastrándolo hacia su inconsciente.
Allí inicia un recorrido por sus propias huellas: fragmentos de infancia, mudanzas, silencios y vacíos que nunca encontraron forma. Una identidad construida sobre lo inestable. En ese viaje, Lautaro empieza a entender(se). Y en ese proceso, su presente deja de ser solo ruido para volverse, por primera vez, algo que puede mirar de frente.









